Urbanismo en España… otra tragedia (I)

Escrito por: In: ARQUITECTURA, LEGISLACION, TENDENCIAS, URBANISMO 14 feb 2013 : Etiquetas: , , , , , , , ,

Sentido común milenario.
Mileto, Grecia 475 a.c.

El urbanismo como realidad consustancial al ser humano, como protección de la propiedad privada y sistema de relación entre propiedades privadas que, por cesión, generan el espacio público y, como consecuencia de esto, como sistema de ordenación y optimización de un recurso limitado como es el suelo, ha sufrido historicamente una involución en su esencia hacia una forma totalitaria de control, por parte del estado, de la actividad privada de edificación de los ciudadanos .

Así pues, de una materia que debería regular las condiciones de relación de ciudadanos y edificación privada con el ámbito público, ha derivado en una voracidad regulatoria totalitaria que llega al paroxismo en el caso de determinados paises entre los que, lamentablemente se encuentra España, en que rémoras nacionales de tiempos pasados y modas acientíficas importadas, siguen y cada día más, lastrando las posibilidades de evolución de las ciudades ( y por tanto su capacidad de creación de riqueza) condenando a millones de ciudadanos a la MISERIA URBANÍSTICA que podríamos definir como la situación a la que se ven abocados, por causa del intervencionismo estatal, la mayoría de los ciudadanos de una ciudad y que supone, en la práctica, la imposibilidad de acceso por su parte a los estandares y mejoras en materia urbanística que se pueden disfrutar en los paises más avanzados del mundo.

Entre los estandares a los que nos referimos podemos citar, entre otros, la posibilidad de vivir y trabajar en edificios altos, la posibilidad de disfrutar de espacios verdes de gran superficie, la disponibilidad de medios de transporte públicos de calidad, el dimensionado de viales y zonas de aparcamiento eficientes en cualquier punto de la ciudad, la existencia de zonas peatonalizadas y la accesibilidad total de cualquier espacio público para personas con discapacidad.

¿Hasta donde debe llegar el estado?
Auschwitz, Polonia bajo el III reich, 1944

Lo que debería afectar exclusivamente al entorno público, que obviamente, debe ser regulado mediante criterios de eficiencia uso y gestión de recursos, adecuación a la realidad tecnológica, previsión de evolución en todos los aspectos inherentes al hecho edificatorio, una mínima dosis de arte y tradición por este orden, traspasa las puertas, que deberían ser infranqueables para el estado,  de la propiedad privada y llega a regular aspectos tan nimios como la dimensión de las estancias o el tamaño de las puertas de paso del interior de las viviendas, que secuestran la capacidad profesional de arquitectos y la libertad de elección de los ciudadanos a la hora de decidir donde y cómo quieren vivir.

En España, la multiplicación de estratos de control de la administración del estado, (gobierno, comunidades autónomas, diputaciones, entes comarcales, municipios y hasta empresas y entes públicos) sobre la actividad de los ciudadanos, y la falta de confianza de muchos de esos administradores sobre la capacidad de decisión de los administrados, convierte tanto a técnicos de la administración como a profesionales liberales en victimas de un océano normativo que de una forma u otra los engulle en kafkianas situaciones en las que es imposible dedicar el tiempo que los ciudadanos merecen y reclaman para crear aquello que realmente importa… Ciudades.

Así pues esa voracidad regulatoria que invade el urbanismo, se extiende, no podría ser de otro modo en manos del estado, a cualquier aspecto relacionado con la edificación. Poco importa que esa voracidad sea provocada por paternalismo bienintencionado o por pura ansia de control totalitario de las personas, el efecto es que nunca sirve para solucionar problemas sino, al contrario, para crearlos.

Municipio <3.000 habitantes condenados a la miseria urbanística.
Cualquier provincia de España, 2012

Así pues hemos padecido, padecemos y padeceremos, lamentablemente y por sólo citar algunos ejemplos, desde normativas que permitieron y favorecieron la utilización de una sección (que debería ser anecdótica y de último recurso en una estructura) como la “viga plana” que conlleva problemas estructurales que antes o despues manifestará el edificio, pasando por normativas que favorecieron e impulsaron los denominados “pilares cortos” colaboradores necesarios en la mayoría de colapsos en zonas sísmicas, pasando por planeamiento de alineación obligatoria a fachada en calles de menos de 24 m de anchura (mínimo lógico por otro lado como se puede comprobar tanto en una sección viaria con circulación: 4 m de acera + 2,5 m de aparcamiento + 1 m de acceso a vehiculo + 7 m de via de circulación + 2 m de carril bici + 1 m de acceso a vehiculo + 2,5 m de aparcamiento + 4 m de acera, como en una sección viaria peatonal: 4 m de dominio de establecimiento comercial + 2 metros de vegetación + 2 m de carril bici + 6 m de circulacion peatonal con 4 m de zona de reposo y vegetación + 2 m de vegetación + 4 m de dominio de establecimiento comercial) que provocan un caos circulatorio y el malgasto de millones de € en combustible, hasta llegar a la potenciación, hasta lo enfermizo, de la baja densidad y la limitación del número de plantas edificables causa de un derroche absurdo de recursos, la condena a una falta de eficiencia energética y sobre todo del único recurso no renovable como es el suelo, frente a la única respuesta sensata y por otro lado conquista de la civilización que supone el Rascacielos y que puede llegar a suponer un ahorro de urbanización y de coste de mantenimiento para los contribuyentes del 80%, sirven de demostración de la catastrofe que supone en urbanismo, como en otros tantos aspectos de la vida, la oposición al más eficiente de los sistemas de regulación que existe: el laissez faire.

Libertad de elección de los ciudadanos
Miami, Estados Unidos, 2012

La recuperación del urbanísmo como disciplina al servicio de la eficiencia de uso y gestión de recursos, la mejora de la relación entre espacios privados mediante el espacio cedido por estos y convertido en consecuencia en público, el fomento de la diversidad de soluciones de ordenación y edificación como expresión de la numerosas tendencias e ideologías sociales y la devolución total de las capacidades y derechos a sus únicos y legitimos propietarios que son los ciudadanos, así como la no menos importante celeridad en la tramitación adminitrativa de cualquier cuestión relacionada con el urbanismo y la edificación (y estamos hablando de horas o días) es el único camino de salida para la incierta situación del sector en España.FIRMA PUBLICA RAMON

Agosto 2012

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